miércoles, 8 de octubre de 2014

SOTA Pico Nevadín

El primer domingo de octubre me decidí a ir hasta Vivero para ascender con la radio el Pico Nevadín, de 2.077 metros de altura y referencia SOTA EA1/LE-041. Vivero es un pueblo pequeño situado en un valle orientado de esta a oeste al que se llega al poco de pasar el Puerto de la Magdalena. Esta población está situada a casi 1.400 metros de altura.
Choza de pastores en el borde del bosque de abedules.
El camino se inicia en la parte más alta del pueblo. Desde allí una pista agrícola, apta para vehículos todo terreno, recorre el valle al lado del arroyo de Vivero. A nuestra izquierda la ladera está cubierta por un precioso bosque de abedules con sus colores ya otoñales. La ladera de la derecha tiene monte bajo con retama. El cielo está parcialmente cubierto de nubes y la temperatura es suave. El camino es muy agradable. Después de una hora de caminar llego al fondo del valle. Ahora tengo delante la cumbre suave del Nevadín.

El camino sigue por mi izquierda subiendo la ladera. Llega un momento en que el camino continúa rodeando la ladera hacia el este. Yo me adentro entre las retamas y los arándanos por un camino más directo. Hay muchos arándanos. Ya están muy maduros, algunos algo pasados. Es difícil abrirse camino entre la vegetación y el arroyo que baja. Hay zonas encharcadas. Este atajo solo parece practicable en esta época del año en que hay poca agua. En cualquier otro tiempo el terreno estaría mucho más encharcado haciendo muy difícil el avance. En lo alto de la ladera vuelvo a encontrar el camino. Probablemente hubiera compensado rodear por el camino unos dos kilómetros y llegar con más facilidad al mismo lugar.
Recién llegado a la cumbre. Abajo a la izquierda Villablino.

El camino sigue hasta el Collado Fuentefría. A partir de aquí tenemos de frente nuestro destino y el camino sigue hacia el norte bien marcado, pero mucho más estrecho. Cuando se pierde el camino solo queda subir casi de frente hacia la cumbre. Me llevó tres horas llegar al pico, contando alguna parada breve para comer algo. La cima es una planicie vegetal un poco alomada, pero a 2.077 metros de altura. Hay un vértice geodésico que marca la parte más alta. Al sur tenemos, entre las nubes, el Tambarón y el Catoute. A lo lejos, hacia el noreste el macizo de las Ubiñas.

Instalo la antena sobre el vértice geodésico. Apenas hay viento, así que no es difícil. Con todo listo empiezo a llamar en 14.062 MHz. Después de varios CQ SOTA, me contesta OK1DVM, Miroslav, desde la República Checa. El segundo contacto es con PB2T, Hans, desde otra cumbre en Suiza. El tercer contacto es EA2DT, Manuel, en Pamplona. También contacto con EB2CZF, José en Bilbao. Me resulta realmente chocante que en las cuatro últimas cumbres he contactado con diversos corresponsales de la zona 2, a poco más de 200 kilómetros de distancia. Siempre trabajando en la banda de 20 metros. Tenía pensado que la zona de silencio en esta banda era más larga.
La antena en la cumbre.

Finalmente completé 19 QSO con diversos países europeos. Destacan tres contactos con otros corresponsales en diversas cumbres, ¡todos en Suiza! A pesar de ir bien abrigado, al final me quedé frío. Las cumbres son situaciones ideales para hacer radio, pero no para estar allí mucho tiempo: ¡siempre son incómodas! Cuando se acabaron los corresponsales recogí todo e inicié el descenso.
El bosque de abedules con los colores del principio del otoño.

Esta vez decido variar ligeramente el recorrido. En vez de bajar directo desde el cordal hasta el camino, prosigo el recorrido del camino hasta abajo. Hay varios desvíos en los caminos de estos montes. En los mapas están bien señalizados. Sigo uno de ellos y llego al camino del fondo del valle sin dificultad. Todo es más sencillo. A las cinco de la tarde estoy ya en el pueblo. Ha sido un día de radio y montaña fenomenal.