miércoles, 23 de diciembre de 2015

A la tercera...

El pasado sábado tenía prevista una excursión para poner un belén montañero. Pero a última hora esa excursión no salió, fallaron los acompañantes. Sobre la marcha cambié de planes y decidí hacer un SOTA sencillo de los que tengo previstos para el invierno. Me decidí por el Bregón, EA1/LE-173, de 1.550 metros de altura y situado muy cerca de la población de Santa Lucía. Ya había intentado subir esta cumbre otras dos veces acompañado de Álvaro, un amigo que tiene casa en Santa Lucía. Las dos veces tuvimos que desistir. La primera porque intentamos subir el pico por la directa y el monte bajo nos lo complicó demasiado. La segunda vez Álvaro se bloqueó al llegar a la cresta que lleva a la cima. Ahora he podido comprobar que tenía toda la razón del mundo para bloquearse... Éste no es el camino correcto.
Primer tramo de la ascensión. El pico está a la izquierda del todo.

En cualquier caso este era mi tercer intento. Y ha sido el definitivo, a pesar de las dificultades. El camino se inicia desde la parte alta de Santa Lucía, a algo más de 1.100 metros de altura. Un camino ancho, sin dificultades, va subiendo poco a poco hasta Cueto Munín, donde hay un repetidor de televisión. Hasta aquí, no hay problemas. El día es soleado, con algo de viento del sur que no es frío para ser diciembre.

Las dificultades empiezan aquí. Ahora no hay camino, hay que seguir la crestería hacia el oeste durante unos 800 metros para llegar a la cumbre objetivo. El trayecto parece sencillo, pero nada de eso: no hay camino, hay que subir y bajar sobre rocas, hay momentos en que los piornos y los brezos dificultan mucho la marcha. Además estos días pasados ha llovido. Las rocas resbalan y las plantas mojadas empapan los pantalones. Tardo alrededor de una hora en llegar a la cumbre, buscando el camino y dando rodeos. En algún momento estuve tentado de darme la vuelta. No hay peligros, pero por este camino no puedo regresar...

Ya cerca de la cumbre descubro el camino bueno para llegar a ella. Al norte del cordal por el que avanzo hay un valle por el que discurre el arroyo de Verciegos. Por el fondo del valle se distingue un sendero que lleva desde Ciñera hasta la cima. Ese es el camino bueno. Y por él bajaré. Me supondrá recorrer dos o tres kilómetros más hasta llegar al coche, pero merece la pena. Por fin a eso de las dos de la tarde, llego a la cumbre.
Vista al este desde el Bregón. Al fondo destaca el Correcillas.
Ahora la dificultad está en dónde sujetar la caña que sirve de base para la antena. Solo hay unas rocas, nada que sirva de apoyo. Por esto ya he pasado muchas veces. ¡Esta será mi activación número ochenta y uno! Entre unas rocas dejo incrustada la base de la caña. Tres cuerdas sirven de riostras. A pesar del viento de moderado a fuerte, todo queda bien sujeto. Pasadas las dos y media enciendo el equipo. Primero localizo en 14.060 MHz. a DL6FBK/P, Paul, en Morsberg, DM/HE-098, un monte de poco más de 500 metros de altura, en Alemania. ¡Ya tengo el primer contacto!

Enseguida me pongo en 14.062 MHz. y empiezo a llamar. El primero en responder es Roy, G4SSH, desde Londres. Es el corresponsal con el que más QSO tengo desde cumbres sota. Enseguida empieza el jaleo. Uno de los primeros en llamarme es AC1Z, Robert, desde Estados Unidos. Tengo bastantes corresponsales, pero llaman de forma controlable. La mayoría son colegas habituales en las cumbres. Al final del lote destacan tres: EB2CZF, Jose, desde Bilbao, siempre difícil de escuchar; N1GB, George, desde el estado de Vermont, en USA, (primer contacto con este corresponsal); y N4EX, Richard, desde Carolina del Norte, también en USA. Éste último es un habitual, con el característico soniquete de su indicativo. Esta vez llega con muy buena señal.

Cuando dejan de llamarme apago la emisora. He estado algo más de media hora en el aire y he conseguido exactamente 30 contactos. Está muy bien. No quiero entretenerme porque son más de las tres de la tarde, apenas he comido. La bajada parece segura, pero siempre pueden surgir imprevistos. Y a las seis de la tarde se hace de noche. No conviene arriesgar.
Por este valle bajaré con rapidez y seguridad.
Recojo toda la impedimenta y enseguida emprendo el descenso por el valle. Desciendo de las primeras rocas, paso una zona de escobas y rápidamente llego a la senda que baja. El camino está más o menos claro, pero en un momento se desvía hacia la collada de Buiza. Yo sigo directo hacia abajo, siguiendo el curso del arroyo, tratando de atajar. Al fondo del valle se ven las casas del pueblo de Ciñera, así que no me puedo perder. Durante un rato tengo que caminar entre escobas y abundante vegetación de monte bajo. Pronto llego de nuevo al camino.

A partir de aquí la senda está bastante clara. Finalmente llego a una gravera que hay al lado de la carretera y de la línea férrea. Las cruzo y ya estoy en Ciñera de Gordón. Claro que llegar hasta el coche me llevará casi una hora más. Esta vez por terreno civilizado. Llego al coche con tiempo suficiente para regresar a casa con luz diurna. Para la próxima vez ya conozco el buen camino.