miércoles, 13 de julio de 2016

Sota desde el Alto de la Cañada

El 9 de julio, junto con mi amigo José María, nos fuimos hasta Riolago de Babia para subir desde allí el Alto de la Cañada. Se trata de un pico de 2.157 metros de altura con referencia SOTA EA1/LE-022. Es una excursión larga y de bastante exigencia. Además la previsión es de una temperatura bastante alta. Estamos preparados para todo.

Cuando empezamos a caminar son más de las once de la mañana. En todo caso no tenemos prisa. El recorrido empieza por un camino bastante ancho, entre árboles que dan frescor. Poco a poco va subiendo hasta que nos desviamos del camino para tomar la senda que sube hacia el lago Chao. Aquí el camino se hace más estrecho y empinado. Pasamos ante una bonita cascada, después por entre turberas encharcadas. Podemos divisar unos rebecos.
Ascendiendo hacia el lago Chao.
Por fin llegamos al lago. Es pequeño, pero tiene bastante agua. No es habitual verlo así. La primavera ha sido muy lluviosa y se nota. Seguimos hacia arriba. Pasamos ante un grupo de vacas que pastan en las praderas altas. Más arriba encontramos un grupo de caballos. En lo alto de la montaña se ven más caballos. Ahora estamos en el fondo de un valle glaciar lleno de hierba. Es precioso, pero la subida se hace dura. El calor es sofocante, apenas sopla algo de brisa en algunos momentos.
Hemos subido el valle glaciar. Las vistas son estupendas. Una mosca incordiona sale en la foto.
Por fin llegamos a lo alto de la montaña. Todavía nos queda casi un kilómetro hasta la cumbre. Pero ahora hay unas vistas muy buenas, además puedo recibir bien todos los repetidores y por fin sopla algo de brisa. Todo mucho mejor. Cuando llegamos a la cumbre son las tres de la tarde. Lo primero es descansar un poco y comer algo. La marcha ha sido muy larga, casi diez kilómetros.
Ya tenemos a la vista la cumbre del Alto de la Cañada.
Una vez repuestos, con ayuda de José María, instalo la antena y el equipo. Antes de ponerme a funcionar, escucho por el talky a alguien que llama desde otra cumbre. Es EA2DYM, Raúl, que está en el pico San Millán, EA1/BU-001 en Burgos, a 2.132 metros de altura. Había otros corresponsales en otras cumbres cercanas importantes, pero ya no queda nadie más que él arriba. Una pena. En cualquier caso ya tengo mi primer QSO del día, y ¡de cumbre a cumbre!
Transmitiendo desde el Alto de la Cañada
En cuanto tengo todo listo, me pongo en la banda de 40 metros y hago unas cuantas llamadas. Nadie contesta. Desde el móvil tengo cobertura y me anuncio en sotawatch. Al poco me contestan tres españoles: EA2DT, Manuel, desde Pamplona; EA1DVZ, sin referencia suyas, y EB5YF, Juan José, desde Valencia. Durante un rato nadie más me contesta.

Decido pasarme a la banda de 20 metros. Esta vez me anuncio enseguida en sotawatch. Rápidamente van contestando desde diversos países de Europa: Suecia, Alemania, Chequia, Gran Bretaña... Las señales que me pasan son más bien bajas, pero hay propagación suficiente. Cuando atiendo a todos los corresponsales que me llaman, observo en el clúster que en la banda de 40 metros está M1EYP/P, Tom, desde G/TW-004, una pequeña colina en medio de Inglaterra. Me paso de nuevo a esa banda y podemos completar el QSO.
Mi antena en lo alto de la Cañada, vista desde el lado sur.
Mientras, estamos casi a las cinco de la tarde. La hora que habíamos convenido para regresar. José María, que se dedica a la geología, se ha ido a explorar la zona sur de la cumbre. Me dice que no hay prisa, que ha encontrado cosas interesantes. 

Decido aprovechar para intentar hacer algo en la banda de 6 metros. Me pongo en 50.096 MHz, me anuncio en sotawatch y me pongo a llamar. La banda parece cerrada. Al rato me contesta HA7PJ, Emil, desde Hungría, con unas señales aceptables. Nadie más me contesta. Escuchando en la banda puedo recibir alguna señal telegráfica débil, pero no consigo identificar al corresponsal.
El equipo en el Alto de la Cañada. Son más de 2.100 metros de altura.
A pesar de lo que diga mi compañero, veo que se va haciendo tarde, así que decido recoger todos los trastos. Nos queda un largo camino de vuelta. He completado un total de 16 QSO. Un poco escaso, pero está bien: he trabajado cuatro bandas distintas. Cuando llega José María, ya tengo todo recogido y la mochila lista para el descenso.

La vuelta, aunque más descansada, se hace muy larga. El calor es menos sofocante, pero las mochilas van bastante cargadas y se hacen más pesadas. El ascenso nos llevó cuatro horas, la vuelta nos lleva dos horas y media, con sus descansos y todo. Ha sido agotador, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Nos quedan muchas cumbres pendientes para este verano.