domingo, 20 de noviembre de 2016

Pico Morronegro soledad y gentío

  El pasado miércoles me tomé un día libre aprovechando el buen pronóstico del tiempo que predecía un día soleado, y me fui al Morronegro, un pico de la zona de Babia con una altura de 2.151 metros y con referencia sota EA1/LE-024. Para subir este pico hay que llegar al pueblo de Torrestío, en el fondo de un valle, muy cerca del puerto de Ventana. Desde allí parte una senda que lleva por el norte a los Lagos de Saliencia, ya en Asturias; y otra senda hacia el oeste por la que accedemos al valle que nos lleva hasta el Morronegro.
El Morronegro al atardecer, desde cerca de Torrestío
  Esta vez no encontré ningún acompañante y tuve que hacer la excursión en soledad. A mediados de noviembre, en un atardecer soleado el único sonido que se escuchaba en el valle era el correr del arroyo que lo recorre. Hay una sensación de paz y soledad impresionante.

  El recorrido, en principio, es sencillo. Solo hay que seguir un camino hacia el oeste por un amplio valle, Por ser la primera vez que ascendía esta cumbre, no tenía claro cuál de las montañas que había al fondo del valle era mi objetivo. ¡Menos mal que el GPS del smartphone me puede guiar! En cualquier caso en un determinado momento me doy cuenta de que no voy por la senda prevista. Debo descender un tramo y buscar el camino correcto.
Panorama desde el Morronegro, con la antena ya instalada
  Una vez en el camino bueno solo hay que seguirlo valle arriba. El recorrido gira poco a poco hacia el sur hasta el collado de Queixeiro. Poco antes de llegar a este collado giramos de nuevo hacia el este directos a la cumbre. Ahora no hay camino, hay que ir sorteando pequeños neveros y encontrar la senda entre la vegetación. Es media mañana y las rocas están húmedas por el rocío mañanero. Hay que tener cuidado de no resbalar sobre ellas.

  Por fin llego a un pequeño collado que hay al pie del Morronegro, al lado del pico Pielda. Estoy a más de 1.900 metros de altura, De frente veo el Pozo Lao que ascendí hace poco más de un mes, un poco más lejos Peña Orniz o el Mortihuelo. Ahora solo queda una ascensión fuerte por una senda marcada con hitos hasta llegar a la cumbre. Son 200 metros de desnivel que me llevan media hora.
Todo instalado en la cumbre del Morronegro
  La cumbre es relativamente plana con un vértice geodésico bastante machacado. Enseguida saco los trastos para instalar la antena y la emisora. Mientras estoy en estas tareas escucho a Agustín, EA1AV, llamándome por el repetidor R3. Hablamos y comprobamos que a esta altura nos escuchamos en directo, sin necesidad de repetidor. ¡Ya tengo un primer QSO!

  Acabo de instalar todo y me pongo en la banda de 20 metros. Para sorpresa mía, tras la primera llamada varios corresponsales me contestan a la vez. Puedo distinguir el indicativo de Roy, G4SSH, desde Londres. Después contesto a DL3HXX, Lothar, desde Alemania; OE7PHI, Hans, desde Austria. También sale VE1WT, Phillip, desde Canadá con muy buenas señales. Después de cada QSO me encuentro con una pitada continua donde es casi imposible distinguir un indicativo, un gentío intentando contactar conmigo. Cada comunicado me cuesta dos minutos, mucho más de lo habitual. Llega un momento en que me canso de este sistema. Quizá no me escuchan bien y no hacen caso de mis indicaciones. El caso es que cuando llevo quince QSO en la banda de 20 metros, decido cambiar a otra banda más tranquila. Transmito un QSY 7, y me paso a la banda de 40 metros.

  En esta banda todo es mucho más sencillo. Las señales son más bajas y hay menos corresponsales. Van saliendo colegas de toda Europa, con algunos ya tenía QSO en la banda de 20 metros. Entre los corresponsales me sale José, EB2CZF, desde Bilbao, que hacía mucho tiempo que no escuchaba. También escucho a Agustín, EA1AV, con señales bastante bajas. Uno de los últimos corresponsales es S52FT/P, Bostjan, desde S5/BI-075, un monte en Eslovenia. ¡Ya tengo un contacto de cumbre a cumbre!

Puesto de transmisión en la cumbre
  Son casi las tres de la tarde cuando decido apagar el equipo y recoger todo. Quiero estar en el coche a las cinco de la tarde, como máximo, para llegar a casa a una hora prudente. Estamos en noviembre y anochece muy pronto. A pesar de que hace buen día, en la cumbre sopla un viento suave que te deja helado. De hecho tuve que ponerme los guantes para poder transmitir y escribir sin tiritar.

  Pronto tengo todo recogido. Pero al iniciar el primer descenso fuerte de la cumbre veo que las piernas las llevo flojas, flojas... El descenso cuesta, se ve que entre el frío de la cumbre y el paso del tiempo he perdido en parte la buena forma del verano. En cualquier caso la bajada es más sencilla. Conociendo bien el camino todo es más fácil. Antes de las cinco llego al coche. Tengo tiempo de tomarme una merienda y salir con tiempo para León.

Me quedó la pena de no haber podido atender a todos los colegas en la banda de 20 metros. De todas formas en los 40 metros completé 23 QSO y en total hice 39 comunicados. Está bastante bien. ¡Más de los que pensaba! En cualquier caso la próxima vez que me encuentre un cisco como el de hoy en 20 metros, me pondré en split, transmitiendo en una frecuencia y recibiendo en otra cercana.