jueves, 11 de diciembre de 2014

Excursion de radio al Campriondo

El pasado miércoles, 3 de diciembre, tenía un día libre por diversas circunstancias. Además durante los dos últimos meses no había hecho ninguna excursión con la radio. Una avería en la recepción de la banda de 50 MHz. hizo que durante 6 semanas estuviese sin mi querido equipo FT817. La previsión del tiempo para ese día no era muy optimista: posibles lluvias suaves. Así que me busqué el lugar cercano con menos posibilidades de lluvia. Por fin me decidí por Ocejo de la Peña y su pico Campriondo, de 1.673 metros de altura y que tiene referencia SOTA EA1/LE-155. En la base de datos sota tiene el nombre equivocado.
Vista de la cumbre del Campriondo pasado ya el Collado de Ferreras

Junto con mi amigo Javier, madrugamos un poco y antes de las once de la mañana estábamos ya caminando. Ocejo de la Peña es un pequeño pueblo situado en el fondo del estrecho valle por el que circula el río de la Duerna. Al final del pueblo parte un camino ancho que lleva hasta la población de Ferreras del Puerto, pasando por la Collada de Ferreras. El recorrido remonta el arroyo, que no llega a río, entre peñas y prados verdes. En la parte alta del recorrido nos metemos en un bosque de robles. Dado que estamos a principios de diciembre, las ramas están sin hojas, aunque sus troncos están llenos de musgos y las ramas de líquenes.

En la parte más alta del recorrido paramos un rato para reponer fuerzas y comer algo. Después nos apartamos del camino y buscamos la cima. Una vez encontrado el trayecto correcto, la ascensión no tiene dificultad ninguna. A eso de la una de la tarde llegamos a la cumbre. El cielo está parcialmente cubierto. Las nubes nos impiden ver las montañas más lejanas, pero cerca tenemos Peñacorada hacia el sur, y pico Moro y Peña Rionda al oeste. En ocasiones, entre las nubes asoma el sol. Hay algo de viento.
Recién llegado a la cumbre
 En la cima hay un buen montón de piedras y un hierro fino y largo hincado sobre él. Aprovecho este hierro para sujetar la caña e instalo la antena. Esta vez pruebo una variante. Hasta ahora instalaba la antena inclinada, desde el extremo de la caña hasta donde llegara el cable. Siempre es un dipolo alimentado en un extremo. Pero en el último boletín del Club EAQRP, explican que un dipolo con una parte vertical y otra horizontal es mucho más eficaz. Además aprendí a usar el programa MMANA para análisis de antenas, y efectivamente, el dipolo inclinado radia mayormente hacia arriba, mientras que si se le pone un tramo vertical  se consigue un ángulo de radiación y recepción mucho más bajo y eficaz. Así que el hilo del dipolo lo bajo por la caña y a unos dos metros de altura lo sujeto y lo que queda de antena lo llevo algo inclinado hasta el acoplador. El tramo vertical queda muy inclinado, pero rindió sin problemas.
La antena instalada y funcionando.

Una vez instalado todo, empiezo a llamar. Después de tres o cuatro llamadas contesta OK2PDT, Jan, desde la República Checa. A continuación van saliendo corresponsales habituales del resto de Europa: Inglaterra, Suiza, Austria. Muy bajito, entre los demás escucho a alguien que finaliza su indicativo con /P ¡alguien en portable! Le doy paso, y el resto de corresponsales se callan. Me tiene que repetir el indicativo varias veces, por fin descubro que es Juerg HB9BIN/P, desde otra cumbre en Suiza. Me tiene que repetir un par de veces los datos, porque me llega muy flojo y con desvanecimiento. Esta vez el resto de corresponsales se portaron como caballeros, sin hacer ruido.

  Una vez completado el QSO con Juerg, sigo contestando a los que esperan. Entre ellos está el amigo Roy desde Londres, G4SSH, que no se pierde una. Otro que me llega flojo y que se queda casi par el final es EB2CZF, José, desde "al lado de Bilbao". En cualquier caso, creo que es la vez que me ha llegado con mejor señal. En total completé 21 contactos, todos con Europa. Mientras estaba en pleno "pile-up" en algún momento se escapó algún copo de nieve muy fino traído por el viento, pero no pasó de ahí.

Una vez que nadie más contesta a mis llamadas, apago la radio y recojo los trastos. No hace mucho frío, pero la cumbre no es un lugar agradable para estar. Descendemos un poco, buscando un lugar alto pero al abrigo del viento, y paramos a comer. Después continuamos el descenso por la ladera sur hasta encontrar un camino que se dirige hacia Ocejo. Enseguida nos internamos en el bosque de robles. El descenso nos lleva algo más de una hora. Poco después de las cinco de la tarde llegamos al punto de partida. Hemos recorrido casi doce kilómetros. Hemos cumplido todos los objetivos y el tiempo nos ha respetado. Ahora me toca recuperar en diciembre las excursiones perdidas.