domingo, 23 de julio de 2017

Taller de radio en el campamento

Por segundo año he dirigido un taller de radio en el Campamento de Valdelugueros al norte de la provincia de León. Los errores del año pasador sirvieron como experiencia para conseguir un taller de radio con más éxito. Asistieron a este campamento unos 90 niños de Castilla, León y Asturias. Todos con edades entre 9 y 12 años. Cada día un grupo de chicos participan en el taller que les toca ese día: nudos, supervivencia, tiro con arco, radio... De esta forma, a lo largo de seis días, pasaron por el taller de radio todos los acampados.
Un chico al micrófono. Los demás muy atentos.
En esta ocasión he vuelto a llevar mi vetusto FT-7B, sencillo y fiable. Las desventajas de este equipo es que, al ser analógico, es muy difícil dar una frecuencia exacta. A esto hay que añadir que va variando de frecuencia mientras calienta. El truco para paliar, en parte, este inconveniente fue encenderlo con el volumen bajado durante las explicaciones iniciales. Además les mostré mi equipo habitual, el FT-817. Como antena esta vez usé una bazoca, que parece responder mejor que el dipolo ante la estática y va muy bien. La ubicación es la mismas del año pasado, el valle del río Curueño, entre montañas de más de 2.000 metros que apantallan notablemente en algunas direcciones.

El taller de radio, junto con otros talleres, se desarrolla entre las cinco y las seis de la tarde. El primer día la actividad resultó bastante mal. Tras las explicaciones iniciales, usando un Power Point más breve que el del pasado año, nadie respondió nuestras llamadas. Quedó muy deslucido. Antes de terminar la hora del taller, pudimos escuchar y mostrar por escrito un QSO en telegrafía entre un francés y un alemán.
El shack listo para empezar el taller de radio
El segundo día la cosa fue un poco mejor. Pudimos hacer ocho QSO. Los chicos emocionados. Desde el primer momento tenía claro que tenía que estar anunciado en el cluster para tener éxito. Lo intenté desde el móvil, pero no salió anunciado. El segundo día alguien nos anunció y empezamos a tener corresponsales.

El tercer día la propagación estaba corta y tras avisarle por whatsapp nos sale Agustín EA1AV y algunos corresponsales más de León. Cuando, tras varias llamadas, nadie contestaba, Agustín volvía a llamarnos. Así, ese día catorce chicos encontraron corresponsal. ¡Esto marcha mejor! Los siguientes días pude conectar el portátil a internet a través del móvil. Aunque la conexión es deficiente, me permitió anunciar la actividad en el dxfuncluster y avisar en su chat que necesitaba corresponsales. A partir de este día no faltaron corresponsales. Una vez anunciada la actividad y tras varias llamadas, siempre salía algún amable corresponsal desde alguna parte de España.
Las explicaciones antes de empezar a llamar
La experiencia para los chicos resultó estupenda. Pocos conocían la radioafición, pocos conocían también el morse. Todos querían ponerse al micrófono. En opinión de monitores y acampados resultó el taller más "chulo" de los que se realizaron en el campamento. Al otro lado, los corresponsales con frecuencia parecían emocionados al hablar con un niño de estas edades. ¡Una experiencia realmente gratificante!

El resultado final fue que más de la mitad de los acampados pudieron hablar con algún corresponsal. En total pudimos hacer 54 QSO. Incluso un comunicado con Francia: F4FYU, Christophe, cerca de Cannes nos contestó en perfecto castellano.

Agradezco desde aquí a todos los corresponsales su participación. Sin corresponsales no hay radio. Agradezco especialmente a los colegas que nos dieron su nombre y QTH. Los QSO necesariamente tienen que ser breves, pero los chicos agradecen conocer algún dato del corresponsal: al menos su nombre y su ciudad.

También quiero pedir perdón por los que se quedaron sin poder contactarnos. Teníamos que seguir un horario bastante estricto para no perturbar la marcha del campamento. Es solo una actividad más. Muy bonita, pero una más.

Quizá el próximo año me sienta con fuerzas para repetir la experiencia. ¡Avisaré!