jueves, 14 de noviembre de 2024

Peña Galicia con Alejandro y Elena

 Estamos a mediados de noviembre. Siguen por aquí mis amigos Alejandro, EA4DON, y Elena, EA4DOS. Ya por poco tiempo. Me propusieron hacer una activación juntos en Peña Galicia. Por supuesto, acepté. Peña Galicia tiene 1665 metros de altura y su referencia sota es EA1/LE-254. Esta cumbre es muy conocida para los montañeros de León. Se asciende, sin dificultad, desde el pueblo de Aviados. Tiene una forma muy característica, una pared rocosa sobre una ladera.

Peña Galicia vista desde Aviados

Poco después de las diez de la mañana, tomamos la pista que sale de Aviados hacia el norte, remontando un pequeño arroyo. Al salir de León, el cielo estaba totalmente despejado. Aquí hay unas nubes grises y viento. De cuando en cuando cae alguna gota. De todas formas, la previsión es que el cielo se despeje bastante y no llueva. Avanzamos por la pista, al lado del arroyo, conversando. A los lados vemos escombreras de viejas minas de carbón ya abandonadas. El inicio del camino es suave.

Elena y Alejandro iniciando el camino a Peña Galicia

Más adelante, la pendiente se hace un poco más empinada. Llegamos a una zona de rocas. Atravesamos un paso entre dos paredes rocosas y llegamos a un robledal. Con el otoño tan avanzado la mayor parte de las hojas están marrones. El suelo está cubierto de hojas caídas. La senda es clara. Seguimos avanzando entretenidos sin dificultad.
Con Elena, cruzando el bosque de robles

Pronto salimos del bosque en la ladera norte de Peña Galicia. Es una ladera con pastos, parte verdes, parte secos, rodeada de montañas. La senda está bien marcada. Vamos tomando altura. Por detrás rocas, un amplio bosque de robles con colores otoñales y el horizonte con montañas lejanas.
Avanzando por la ladera norte de Peña Galicia

Seguimos la senda hasta que se pierde. Entonces seguimos ladera arriba hacia un collado entre dos cumbres. Por este tramo se avanza bien, a pesar de lo empinado del camino. Detrás tenemos ya a la vista el pico Polvareda o Correcillas. Llegados a la altura del collado, giramos hacia el suroeste buscando ya la cima. Hay múltiples sendas de ganado que facilitan el avance. Poco después llegamos a una de las cimas de Peña Galicia.
Llegando a Peña Galicia. Al fondo el Correcillas

Esta montaña tiene dos cimas de la misma altura, separadas apenas doscientos metros. Ahora el sol predomina sobre las nubes, pero hay un viento fuerte con rachas más fuertes todavía. Decidimos acomodarnos (es un decir lo de acomodarse) cada grupo en una de las cimas. Elena y Alejandro más al oeste, y yo solo más al este.
Con Alejandro en la cima este de Peña Galicia

Para sujetar mi antena, y más con este viento, solo encuentro la opción de usar unas piquetas clavadas en el suelo y cuerdas atadas a las rocas. Me cuesta un tiempo fijarlo todo y que resista las rachas, que soplan cada vez más fuertes. Despliego la antena, preparo el equipo. La antena se cae a causa de una racha. La levanto de nuevo y la sujeto mejor. Ellos empiezan en la banda de 20 metros, yo me pondré en la de 15 metros. Me está gustando esta banda.
Mi puesto en Peña Galicia. El bastón acabó cayendo muchas veces

Un extremo de la antena suelo levantarlo con uno de los bastones. Así aseguro que está a una altura adecuada. Antes de empezar la transmisión el bastón se me cae varias veces. Pongo unas piedras para que no caiga. Empiezo a llamar en la banda de 15 metros. La primera respuesta viene de Suecia, SM5LNE, Jan. Justo después me llama G4OOE/P, Nick, desde una cumbre de Inglaterra. ¡Ya tengo un QSO de cumbre a cumbre! De vez en cuando, una recha de viento me tira el bastón. Sigo llamando.
Panorámica al este desde Peña Galicia. El cielo está mayormente despejado

Las rachas de viento hacen muy molesta la estancia en la cumbre. Me responden diversos corresponsales de toda Europa: Alemania, Austria, Polonia.... No hay demasiado jaleo, pero voy sumando comunicados. De cuando en cuando, tengo que parar para levantar el bastón o la caña que se ha replegado. 

Paro un momento y voy a visitar a Elena y Alejandro. Ellos han encontrado un lugar mejor protegido de las fuertes rachas de viento del norte. Están bajo una cresta y sobre una pared con un enorme precipicio por debajo. En la banda de 20 metros tienen bastante diversión.
Alejandro y Elena en Peña Galicia

Son dos y tienen más fácil luchar contra las dificultades. Van a cambiar de banda. Es el momento de ponerme en la de 20 metros. Vuelvo a mi sitio. El bastón no me sirve con estas rachas de viento. Lo dejo definitivamente en el suelo. Parece que el viento es más violento todavía. Está siendo una de las activaciones más incómodas que recuerdo. El viento no es muy frío, y estoy bien abrigado. No paso frío realmente, pero cada poco tengo que interrumpir la actividad por alguna incidencia: se mueve la antena, se me caen lo auriculares... 
Panorámica al oeste desde Peña Galicia. A la derecha el Correcillas

En la banda de 20 metros solo aguanto diez minutos de actividad. No hay demasiado jaleo. En ese rato me contestan de Alemania, Inglaterra, Suiza, España... También mi amigo Agustín, EA1AV, que desde casa llega muy flojo. Tengo mucho que recoger y estoy muy incómodo. Lanzo un QRT y apago el equipo. Es el momento de acabar. 

Tengo que tener cuidado. El viento me puede llevar las cosas. A pesar del cuidado, una caja táper sale volando y cae por la pared sur de Peña Galicia. ¡Imposible recuperarla! Afortunadamente no había nada dentro. Desmonto equipos, repliego antena, recojo cuerdas. Entre tanto, aparecen Alejandro y Elena, ellos ya están listos.
Acabando de recoger la antena. Detrás, Peña Valdorria

Antes de iniciar el descenso quiero lanzar unas llamadas en la banda de 2 metros. Tenemos la ciudad de León casi a la vista, así que nos tienen que escuchar. Incluso aviso por mensaje a los colegas de León. Solo uno me contesta. Desde luego llega bien: EA1FNB, Javier. No hay más respuestas. Descendemos.
Últimos momentos en la cumbre. Llamando con el talkie

El descenso es mucho más rápido. Volvemos sobre nuestros pasos. En cuanto bajamos un poco, casi desaparece el viento. Comentamos la jornada. Volvemos a cruzar los pastos, el bosque, la pista hasta el pueblo. Comemos juntos y la sobremesa se alarga mucho.... pero mucho.

Para mí, ha sido una activación incómoda por las rachas de viento. Pero muy agradable por la compañía. Mi actividad se quedó en 15 comunicados: uno en la banda de 2 metros, 5 en la banda de 20 metros y los 8 restantes en la de 15 metros. Un comunicado de cumbre a cumbre.
Mapa de QSO desde Peña Galicia

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